Tranquilo…
Cuando quiera que me escuches gritaré más fuerte, tanto que hasta la más diminuta cosa de esta gran esfera lo oirá…
Entonces te darás cuenta de lo que necesitas mejor dicho de que me necesitas.
Porque en esa oquedad vacía de tu corazón que tienes escondida y precintada para que no se dañe ni nadie la encuentre… ahí sí podría entrar yo y amueblarla al gusto. Si, y sería un pequeño escondite, te llevaría cuando estuvieras triste y te daría esa dosis de lujuria que necesitarías.
Ahí dentro de la nada…
Solos tú y yo para los restos…

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